
Buscando un caso de un sistema poco usable, no he podido evitar fijarme en el fregadero de mi cocina en mi piso de Cáceres. Se puede observar un claro fallo en el diseño, ya que es imposible utilizar el grifo para ambos fregaderos. Esto es debido a la posición del grifo, o tal vez a la escasa longitud del mismo. Tal vez esto se hubiera podido corregir, si se hubiese hecho un estudio previo de la cocina, o sencillamente comprando un grifo más largo.
Pero la cosa no se queda solamente en la cocina, también hay lugar para hablar del cuarto de baño, y más concretamente del inodoro. A simple vista parece ser todo normal, pero la colocación del inodoro (apenas a 15 centímetros del radiador de la calefacción) convierte uno de los momentos más íntimos y satisfactorios del día, en toda una arriesgada aventura para los usuarios más corpulentos.